Dejar fluir

Valle del Jerte, Extremadura, 3 de septiembre de 2020

¿Cómo nos afecta eso de que lo único permanente es el cambio? Heráclito lo dijo de forma clara “no es posible bañarse dos veces en el mismo río”. Vengo pensando y leyendo mucho sobre esto últimamente, para hacerme consciente en cuerpo y alma de lo que supone la no permanencia en mi vida. Nada está escrito en piedra; todo es susceptible de cambio, de hecho, es el destino de las cosas, mutar. Nos inventamos castillos de arena para sentirnos seguros, cuando lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos. Los castillos no están fuera si no dentro de nosotros, y no se construyen a base de cosas destinadas a derrumbarse por su propia naturaleza si no conectándonos con aquello que perdura más allá de lo que muere. ¿Y qué es eso para cada uno de nosotros? ¿Cómo tendemos ese puente de conexión con lo inmanente? ¿Cómo dejamos de sufrir por lo inevitable? ¿Qué hacemos con los miedos que solo son reflejo de aquello a lo que nos aferramos inútilmente? ¿De qué está hecho nuestro castillo interior?

Publicado en redes sociales el 15 de septiembre de 2020

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