El ausente se desvanece. En las historias que cuento, en cómo las cuento. En los recuerdos. Una vez la ausencia tenía forma propia y ocupaba espacio. Hoy, ya casi no ocupa ni el espacio del recuerdo. Una parte de mi se queda fascinada con esa resiliencia que, ante todo, me empuja a no mirar muchoSigue leyendo «Adiós»