Rain on me

Mi llegada al Shala de Indra Yoga, en Mysore, agosto e 2017, antes de empezar mi entrenamiento como profe de Ashtanga yoga

Y cuando deje de llover

igual termine de ver

las gotas de agua que entran en la tierra.

¡Qué ganas!

De pisar la tierra húmeda con los pies descalzos

y sentir el frío que sube por las piernas y eriza la piel.

Y si la lluvia no para

que me acople yo a su ritmo

a la cadencia de aquello que no tiene principio ni fin,

la verdad que no conoce de palabras

porque no las necesita

como yo, que dependo de ellas para procesar las tormentas y los remansos (sobre todo las tormentas).

Llueve.Y yo, entre relámpagos internos, escribo.

Publicado en redes sociales el 15 de mayo de 2020

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