Había vuelto a la playa de Bolonia. Hacía muchos años –más de diez— que no la pisaba. Yo era otra entonces. Siempre me dio gracia cuando las personas dicen que no podemos cambiar. Desde dónde yo lo veo, estamos en constante cambio: la persona que soy ahora no es la que una vez fui niSigue leyendo «pleamar-bajamar»