a la vuelta de mi propia esquina

Una vez fui caracol. Me paseaba lentamente por los costados de los caminos; el tiempo no importaba: no era una dimensión que entendiera. Lo que importaba era la lluvia, el sol y los animales.  Y los niños. Por alguna razón, a los niños les fascinan los caracoles.  No era capaz de entender por qué. PodíaSigue leyendo “a la vuelta de mi propia esquina”

tu nombre (el mío)

Flotando en el espacio. Miles de puntitos lejanos que titilan. Por momentos, se amontonan en el rabillo del ojo, y aparecen más brillantes, más eternos y cercanos. Pero cuando doy la vuelta, vuelven a tomar distancia de mí, como si no quisieran ser tocados, molestados. La distancia de aquello que es infinito. De lo queSigue leyendo “tu nombre (el mío)”