érase una vez una mujer con serpientes en la cabeza.

Nunca he soñado con serpientes.  De hecho, nunca he sabido a ciencia cierta cuántas tenía en mi cabeza.  No siempre estuvieron ahí: antes ocupaba su lugar una cabellera hermosa, larga y de color rojo como el fuego, ondeada como el mar bravo. No recuerdo cuándo me acostumbré a sus presencias escurridizas. Siempre en movimiento, siempreSigue leyendo “érase una vez una mujer con serpientes en la cabeza.”

Rosa en cautiverio

–Rosa, ¿me escuchas?  Veo. Luz. Siento. Calor. Huelo. Un aroma ácido, penetrante. ¿feo? Escucho. Voces que repiten un nombre. Rosa. Veo.  Personas vestidas de azul. Siento. Dolor en el cuerpo. Huelo. Mi propio sudor. Escucho. Voces que repiten un nombre. Rosa. Y me miran. Y repiten: Rosa. ¿Seré yo? ¿Quién soy? Puedo abrir más losSigue leyendo “Rosa en cautiverio”

La Línea de Marte

espacios- atmósferas-tiempos: Un café en Madrid. Marzo de 1984. Es un café céntrico. Es de mañana. Hay muchas personas sentadas en la barra, tomando café con leche con croissants y otras con churros. Están incluso los más atrevidos, que se toman un carajillo. Oscar y Luis, dos hombres de aproximadamente treinta años están sentados enSigue leyendo “La Línea de Marte”