–Camino de Santiago portugués–
El comienzo: Porto. Con esta cara de dormida me fui a Barajas a tomar el vuelo a Porto, mi punto de inicio de lo que será mi camino a Santiago. Lo primero que hice al llegar a Porto fue sentarme en una terraza a comer un pastel de nata con un café. Hay que tener las prioridades claras. Después, paseito de por medio, una copa de vino porto y un buen plato de bacalao. Lo sé: porto y bacalao no pintan nada juntos, pero no reniego de mi condición de guiri, y como tal me di el gusto. Say no more. Por la noche salió el vinho verde. Priorities are priorities. Me iba a quedar una noche en Porto. Fueron dos: me perdieron la mochila los de la aerolínea y me quedé a la dulce espera. Ni tan mal. Recorrí mejor la bella Porto, esa especie de tetris 3-D llena de azulejos, colores, tiendas de diseño y cafeterías. Si no fuera porque el camino tira y tengo ganas de empezar a andar, me quedaría aquí unos días. No he probado la francesinha y aparentemente es un clásico local. Volver. Que esa sea mi carga. Mientras tanto, mañana echo a andar.
Publicado en redes sociales el 4 de julio de 2019.